Lamego

D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal fue proclamado en Lamego, en 1143.
Una de las ciudades más históricas y monumentales del país, disputada por diferentes pueblos: árabes, celtas, visigodos, etc, que habitaron en la Península Ibérica a partir del siglo V.
Ciudad tranquila, aristocrática y episcopal, de fuertes tradiciones festivas y gastronómicas, visitada por miles de peregrinos.

Justamente conocida como la ciudad del buen jamón, de la “bôla” de Lamego, del mejor vino espumoso (Raposeira/Murganheira), del buen vino de Oporto y de mesa y de buena fruta. Y tantos otros productos de la buena mesa portuguesa, tales como aceitunas, queso, etc.

La artesanía es variada, basada principalmente en los zuecos de madera y en las famosas máscaras carnavalescas de “Lazarim”, grabadas manualmente en la madera.
El agua brota de las diversas fuentes y todavía hoy es especialmente pura y cristalina.
La ciudad se enorgullece de sus casas solariegas de los siglos XVII y XVIII, del antiguo castillo y de las bellas iglesias, de la catedral de la que se destacan las capillas del claustro y los frescos de Nasoni.
En el interior del museo, con 17 salas de exposiciones, instalado en el que en otro tiempo fue el Palacio Episcopal, pueden apreciarse piezas de valor incalculable.

La escalinata del Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, con casi 700 peldaños, bellos azulejos y situado en lo alto del Monte de S. Estevâo, son motivos suficientes para visitar Lamego.
Muchos de los cruceros de DouroAzul incluyen una visita histórica y cultural a la ciudad y a la panorámica región donde se pueden admirar los valles del Douro.